El Ministerio de Hacienda puso en marcha la venta de la participación que la Nación tiene en Coltel, la empresa que opera Movistar en Colombia. La medida quedó oficializada en el Decreto 1481 del 30 de diciembre de 2025, en un momento en el que el sector está moviéndose por el proceso de integración entre Movistar y Tigo.
Qué se vende y cuánto dinero está en juego
La Nación tiene 1.108 millones de acciones en Coltel, que equivalen al 32,5% de la compañía. El decreto fijó un precio de referencia de $772,38 por acción. Con esa base, el Gobierno espera recibir más de $850.000 millones si logra vender todo el paquete, una cifra que, con ese cálculo, ronda los $856.000 millones.
La idea, en términos simples, es que el Estado deje de ser socio y se concentre en lo que ya hace: poner reglas, vigilar y hacer cumplir condiciones en un mercado donde la competencia y la calidad del servicio son claves.
Cómo será la venta, explicado sin vueltas
La venta se hará en dos pasos. Primero, habrá una etapa con prioridad para algunos grupos que la ley suele proteger en este tipo de procesos, como trabajadores y pensionados, y también ciertas organizaciones del sector solidario. Esa fase debe durar mínimo dos meses desde el anuncio oficial.
Después, si quedan acciones sin vender, se abrirá una segunda etapa para el público en general. El plan, además, tendrá una vigencia inicial de un año, con opción de ampliarse si es necesario.
Qué tiene que ver esto con la integración Movistar-Tigo
La venta ocurre mientras avanza la integración entre Tigo y Movistar, un movimiento que puede cambiar el mapa de las telecomunicaciones en Colombia. La SIC ya dio el visto bueno, pero puso condiciones para evitar que el nuevo grupo cierre el paso a competidores o se vuelva demasiado dominante. Incluyó, entre otras cosas, seguimiento y verificaciones para que lo acordado se cumpla.
Qué debería mirar el usuario de a pie
Para la mayoría de personas, esto no significa que mañana les cambien el plan o el operador. Lo que sí está en juego es el efecto a mediano plazo: si el mercado queda más concentrado, aumenta el riesgo de que suban precios o baje la calidad si no hay suficiente competencia. La CRC ha señalado que ya hay alta concentración en varias partes del negocio y que la integración puede sentirse en el servicio al consumidor.
