La directora de la UBPD, Luz Janeth Forero, explicó que la solicitud formal para ubicar los restos de Camilo Torres fue presentada en 2019. Desde entonces, se desplegó una investigación bajo el enfoque de búsqueda masiva y relacional, que combinó documentación histórica, testimonios, análisis territoriales y técnicas geomáticas, antropológicas y forenses.

Según Forero, los mayores avances se lograron en los últimos dos años, producto de la contrastación sistemática de fuentes y del trabajo de equipos especializados en terreno.

Un cuerpo ocultado desde 1966

Camilo Torres murió a los 37 años, en su primer combate tras incorporarse al ELN, durante un enfrentamiento en la zona rural de San Vicente de Chucurí, en Santander. Tras su muerte, el Ejército se llevó su cadáver y nunca informó su destino, razón por la cual fue registrado oficialmente como desaparecido el 15 de febrero de 1966.

Durante décadas, el paradero de su cuerpo estuvo rodeado de silencio institucional, versiones contradictorias y ausencia de registros públicos, convirtiéndose en uno de los casos más emblemáticos de cuerpos ocultados en los primeros años del conflicto armado colombiano.

La UBPD anunció que, una vez concluido el proceso de identificación, los restos de Camilo Torres serán inhumados en el campus de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá, institución donde fue cofundador de la primera facultad de Sociología de América Latina y donde mantuvo cercanía académica con figuras como Gabriel García Márquez.

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Un legado que trasciende la guerra

Camilo Torres fue uno de los principales exponentes en Colombia de la Teología de la Liberación, corriente que surgió en América Latina a finales de los años cincuenta y que planteó una lectura del cristianismo vinculada a la justicia social y la transformación estructural. Influenciado por el Concilio Vaticano II, la revolución cubana y su formación en la Universidad de Lovaina, defendió la organización popular y promovió iniciativas como las juntas de acción comunal.

Su afinidad ideológica con Ernesto Che Guevara se reflejó en sus últimos escritos, especialmente en el concepto del “amor eficaz”, entendido como un compromiso ético que exige coherencia entre pensamiento y acción. Para el ELN, su figura se convirtió en símbolo moral y político; para otros sectores del país, sigue siendo un referente controversial que encarna las tensiones entre fe, revolución y violencia.

 

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