Cómo se distribuye la deuda
El informe detalla la composición del pasivo por regímenes:
- Régimen contributivo: concentra el 50,5% de la deuda (unos 12,1 billones). Solo Nueva EPS, Sanitas y Famisanar acumulan 7,8 billones, es decir, el 71,3% de este bloque.
- Régimen subsidiado: reúne 6,3 billones (26,3%). Allí destacan Nueva EPS, Savia Salud y Emssanar, con una deuda superior a 2,8 billones.
- Estado: entes territoriales, la Adres y el extinto Fosyga deben cerca de 1,9 billones (7,9%).
- Otros actores: aseguradoras del Soat (2,7%), planes de medicina prepagada (1,9%) y ARL (0,5%).
En contraste, algunas entidades como Aliansalud, Mutual Ser, Salud Mía y Sura registraron niveles de mora inferiores al 26%, lo que refleja una gestión financiera más estable.
Llamado de alerta a la Supersalud
El director de la Achc, Juan Carlos Giraldo Valencia, advirtió que la situación compromete la operación diaria de hospitales y clínicas. “Es necesario que la Superintendencia de Salud evalúe con rigor la capacidad real de las EPS para atender a sus afiliados”, señaló.
El déficit de flujo de caja ha provocado cierres temporales o definitivos de servicios, como 19 urgencias, 85 camas de obstetricia y varias de pediatría entre agosto de 2024 y agosto de 2025. Según Giraldo, algunos prestadores han tenido que decirle a los pacientes que no pueden atenderlos con todos los recursos necesarios.
Nueva EPS, el mayor foco de preocupación
La Nueva EPS, que administra cerca de 12 millones de afiliados —en su mayoría del régimen subsidiado—, no muestra señales de recuperación. Su deuda creció de 4,2 billones en junio de 2024 a 6,7 billones en junio de 2025, con un aumento de morosidad de hasta 9 puntos porcentuales.
El gobierno evalúa medidas como capitalización, giros directos y mayor control interno para evitar un colapso mayor a partir de octubre.
Riesgo para la atención en salud
Giraldo recordó que el modelo creado por la Ley 100 partía de un escenario económico que nunca se consolidó. Hoy, con más población en régimen subsidiado que contributivo, el sistema depende principalmente de impuestos generales y no de aportes de nómina, lo que genera un desequilibrio estructural.
La Achc advirtió que sin medidas urgentes, el sistema enfrentará nuevos cierres de servicios y mayor deterioro en la atención. El sector hospitalario insiste en que se requieren planes de salvamento financiero y liquidez inmediata para garantizar la continuidad del servicio.

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